Las exportaciones agroindustriales volverán a jugar un papel clave en la macroeconomía argentina. Según estimaciones privadas, entre septiembre y diciembre de 2025 se proyectan despachos de granos y subproductos por US$ 10.154 millones, el mayor registro para un último cuatrimestre desde 2022 y el tercero más alto de los últimos diez años.
En el acumulado de enero a agosto, el agro ya exportó por US$ 21.410 millones, prácticamente en línea con lo facturado en igual período de 2024. De confirmarse las proyecciones para los próximos cuatro meses, el sector cerraría el año con US$ 31.564 millones, un 2% más que en 2024 y en niveles similares al promedio de los últimos cinco años.
Por complejos, la soja volverá a liderar con ventas externas por US$ 18.776 millones, seguida por el maíz, con US$ 7.271 millones, y el trigo, con US$ 2.867 millones. También aportarán el girasol (US$ 1.636 millones) y la cebada (US$ 1.014 millones).
Si bien el valor crece de manera marginal, lo que realmente se destaca es el aumento del volumen físico: en 2025 se embarcaría un 11% más de toneladas que en 2024, lo que confirma una campaña con buena disponibilidad de granos pero afectada por precios internacionales más bajos.
Más allá del valor exportado, la atención está puesta en la liquidación de divisas, es decir, cuándo ingresan efectivamente los dólares al país. Para el último cuatrimestre, se estima que la liquidación del agro rondará los US$ 9.949 millones, un 3% por debajo del mismo período del año pasado debido al adelantamiento de ventas provocado por la baja temporal de retenciones en el primer semestre.
Aun así, el aporte anual se ubicaría en US$ 31.307 millones, un 2% más que en 2024 y el tercer mayor flujo de divisas del agro en más de una década, consolidando al sector como el principal sostén del frente externo argentino.
Un mercado con contrastes
El panorama reciente muestra señales dispares. En agosto, las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) se derrumbaron a apenas 3,1 millones de toneladas, mínimos en diez años, tras el adelantamiento de operaciones en junio.
La soja, sin embargo, se destaca con cifras históricas: 8,4 millones de toneladas de poroto vendidas al exterior, máximo en una década, junto con 3,4 millones de toneladas de aceite y 15,4 millones de toneladas de harina. El maíz, en cambio, frenó su dinámica, con solo 310.000 toneladas anotadas en agosto, muy lejos del promedio histórico. El trigo mostró mayor dinamismo, con 1,2 millones de toneladas declaradas en el mes y un total anual de 10,6 millones de toneladas.