Para muchos, pensar en la playa es imaginarse una sombrilla, una reposera y sentarse de cara al mar. A lo sumo, con un libro en la mano. Pero para varios otros, el tiempo de verano también es un momento para activar: practicar surf, kitesurf, vóley, correr o tal vez conectar con el costado más espiritual haciendo yoga. Y en Pinamar y Cariló, la oferta de propuestas es especialmente fértil.
Veraneantes al agua
En Pinamar, hace rato que el surf dejó de ser solo cosa de adolescentes o expertos. Desde la escuela El Muelle Surf (@elmuellesurf), Emiliano Manuel Sanz -que a su vez es presidente de la Asociación de Surf de Pinamar- explica que las clases se organizan tanto en formato grupal como privado y van desde los 4 o 5 años hasta adultos mayores, sin límite etario. “Lo importante es la actitud”, resume.
La escuela cuenta con propuestas para todos los niveles, desde el bautismo de surf para quienes se suben por primera vez a una tabla hasta entrenamientos avanzados con trabajo de coaching, filmaciones y correcciones técnicas dentro y fuera del agua para quienes ya tienen experiencia. El Muelle provee todo el equipamiento necesario (tablas, trajes y lycras) y cuenta con instructores acompañando en el mar. Además de las clases regulares, articula proyectos con el CEF 87 (Centro de Educación Física de Pinamar) y la Asociación de Surf y Bodyboard de Pinamar, desarrolla iniciativas de surf adaptado y talleres de iniciación a los deportes de tabla, y durante enero suma una agenda intensa de actividades especiales, clínicas y acciones vinculadas al Comité Olímpico Argentino y organizaciones ambientales.
Para Sanz, este crecimiento responde a un cambio de mirada: cada vez más personas eligen vacacionar activamente y encontrar en el surf una forma distinta, más consciente y respetuosa, de vincularse con el mar, los médanos y el entorno.
En esa misma línea podrían inscribirse quienes practican kitesurf que el 17 de enero tienen su gran cita anual en Pinamar Norte. Se trata del DWS Kite, el evento de kite más grande del país, una regata de modalidad “downwind” (es decir, navegar a favor del viento desde un punto hasta otro) que aprovecha una de las geografías costeras más valoradas por los “riders”. “Pinamar es ideal porque no hay piedras ni escolleras y tenemos vientos excelentes tanto del sur como del norte”, explica Fermín Besteiro, organizador del evento.
La largada se realiza cerca del límite con Costa Esmeralda y el recorrido termina en Kota Beach, donde se monta el escenario principal y se concentra toda la actividad. Con seis ediciones realizadas, el DWS Kite pasó de reunir a apenas nueve participantes en 2018 a convocar hoy a más de 200 competidores de todo el país y del exterior, además de miles de espectadores que se acercan a ver cómo el cielo se pinta de velas de colores. “No prima la competencia sino el clima fraterno: puede haber un principiante navegando al lado del campeón argentino”, resume Besteiro. El evento es gratuito, suma clínicas de kite y foil, test drives de marcas, exhibiciones profesionales, música en vivo y un “after” post regata. Ya se convirtió en uno de los encuentros de kite más grandes de Latinoamérica, tanto por escala como por espíritu.
Para toda edad
En ese mismo clima de movimiento, el 17 de enero Pinamar suma otra cita que cruza deporte y celebración. Ese día llega la Ochentosa Run, una carrera que propone vivir el running desde un lugar lúdico y festivo, y que convierte el atardecer en una excusa para ponerse las zapatillas.
Con distancias de 8K, 3K y una Kids Run de 1K, el recorrido combina playa y ciudad, atraviesa algunas de las principales avenidas y se apoya en una ambientación retro que acompaña todo el trayecto. Más que una competencia, la propuesta se vive como una experiencia inmersiva, con música, shows, la conducción de Bebe Sanzo y Sebastián Esquerdo y un “after race beach party”, además de un costado solidario: parte de lo recaudado será donado al Hospital de Pinamar.
En el mismo espíritu de propuestas para todas las edades, el parador Rada Beach suma durante toda la temporada una agenda diaria de actividades para chicos. Ubicado en Pinamar Norte, cuenta con un espacio de recreación coordinado por profesores de educación física, con juegos, propuestas lúdicas y deportes como vóley playero y fútbol tenis. Las actividades se desarrollan todos los días y están pensadas para que los más chicos también encuentren su lugar en un verano activo, mientras los adultos disfrutan del entorno, la playa o los espacios de relax del parador, que este año trajo la novedad de un circuito de spa de cuatro estaciones llamado “Wellness Beach Pop!”.
Al amanecer
Pero no todo movimiento debe ser agitado: en este verano también hay lugar para la paz y calma del yoga. En Cariló, los sábados al amanecer se proponen encuentros frente al mar guiados por la profesora Silvina Lamorte (@silvinalamorte). Diez minutos antes de que salga el sol, el grupo se reúne a la orilla del mar para una contemplación inicial guiada por Silvina, y luego se da una clase de yoga a cargo de diferentes docentes, para que cada encuentro sea una experiencia nueva. No hace falta conocimiento previo y el público es diverso, entre amigos, familias, jóvenes y adultos mayores. “Todo es nivel básico, para que nadie se quede afuera”, explica Lamorte, que celebra ver cómo, temporada tras temporada, la convocatoria crece.
El ritual sucede en un horario poco habitual, pero justamente ahí está su magia. “Me encanta lo que pasa en un momento en el que generalmente dormimos: iluminar el día nosotros primero”, dice. A eso se suma la mirada directa al sol, una práctica conocida como “sungazing”, que solo puede hacerse en esos segundos en los que el astro se despega del horizonte. La cita es en Avutarda y el mar, en el Parador Neruda: el sábado 17 a las 5.50, el 24 a las 5.55 y el 31 de enero a las 6. La consigna es llevar lona o mat y, si dan ganas, algo rico para compartir después. Una forma distinta de empezar el día.
