No hay tiempo de apoltronarse, la trompada a la mandíbula traspasa la pantalla en la primera escena.
Una puerta se abre y vemos en primer plano el cambiante semblante de la mujer que tocó timbre, Marissa Irvine (Sarah Snook). Pregunta por su hijo. En esa casa debería estar el pequeño Milo (Duke McCloud) tras una tarde de juegos con el nuevo amiguito Jacob, pero no están Milo ni Jacob, no hay familia a la vista. Allí vive otra persona.
Directo al grano. Su peor pesadilla, la serie estadounidense disponible en Prime Video, no pretende que perdamos el tiempo. La angustia asalta los primeros tres minutos. En ese lapso ya estamos atrapados en los zapatos de esa madre intentando procesar una situación inconcebible. De ahora en adelante, este drama psicológico no nos va a soltar. Al menos no en los primeros dos o tres de los ocho episodios.
Con Sarah Snook, Jake Lacy y Dakota Fanning, la historia sobre una desaparición en un barrio adinerado de Chicago es una caja de Pandora abrumadora. Secretos por todos lados, seres pulcros y no tan pulcros, personajes que confunden… Mientras el detective Alcaras (Michael Peña) husmea y la otra madre (Fanning) aclara que nunca invitó a Milo a su hogar y se trató de una trampa vía celular, entendemos que el disfraz de cordero puede calzarle a cualquiera.
Más allá del juego de «adivine quién es el secuestrador» -y tal vez hasta asesino-, lo interesante de este producto es la mirada sobre las familias adineradas y, fundamentalmente sobre el rol de la mujer en la dinámica doméstica. Estamos ante clanes que aparentan una felicidad cliché y esconden miserias, imposiciones sociales y traumas.
La culpa, como el título original propone (All her Fault), recae sobre las dos mamás principales, como si el rol paterno fuera periférico, de «ayuda» y no de crianza conjunta. Esa lectura de mujeres sobrecargadas que naturalizan su replanteo como «buenas o malas madres» cuando intentan equilibrar trabajo y hogar hace de esta ficción una obra actual y magnética.
¿Y si las madres no hubieran estado tan sobrecargadas con sus profesiones? ¿Por qué en distracciones o descuidos se las señala a ellas antes que a los padres? ¿Cómo está tejida esa red de contención cuando ellas están asfixiadas? ¿Por qué esos padres se posicionan más en un lugar de espectadores o supervisores, por qué sienten menos culpa cuando necesitan huir de una cotidianeidad que los ahoga?
La lupa apunta a la difícil deconstrucción de ciertos arquetipos.
En medio del horror y contra todo pronóstico, las protagonistas irán forjando una amistad desde una necesidad: son esposas y madres sin apoyo, aplastadas por la responsabilidad no compartida.
Otra arista interesante está en cómo la opinión pública trata un caso de desaparición en base al modelo de familia y al estatus y cómo se construye un perfil periodístico que puede generar interés masivo o abrupto desinterés.
También es un punto valioso el resto de los personajes de la familia Irvine. Además de Milo, Marissa y su marido Peter (Jake Lacy) están la hermana de Peter, Lia (Abby Elliott), una drogadicta en recuperación, y el hermano, Brian (Daniel Monks), con una discapacidad luego de un accidente de infancia. El vínculo de este trío unido por la sangre y atravesado por aquella desgracia del pasado funciona como un espejo de otras relaciones.
Al final de la serie -creada por Megan Gallagher y basada en la novela de Andrea Mara-, nos quedamos pensando quién es realmente culpable del delito y quién es injustamente culposo. La diferencia entre el daño objetivo y la sensación de remordimiento.
Su peor pesadilla recuerda a La niña robada, ficción británica reciente sobre una niña que también es invitada a jugar a una casa y cuyo paradero es un enigma una vez que su madre toca timbre para retirarla… Este policial fue una adaptación de Catherine Moulton de la novela Playdate, de Alex Dahl y tiene muchas similitudes con All her Fault.
Efectivo, el cuento lleno de flashbacks y líneas de tiempo no se digiere del todo bien porque tanta vuelta del guión satura. Si usted disfruta de los hilos hiperenredados, tal vez se aliste en esa secta que está hablando maravillas de este relato.
En cambio, si ya tiene su buena cuota de ficción en las pupilas, cuando llegue al final de Su peor pesadilla entenderá que es un drama bien producido, de ritmo ágil, actuaciones sólidas y entretenimiento eficaz, pero nada más. Legítimo y cuidado pochoclo. Experiencia absorbente que no dejará huella.
Ficha
Calificación: Buena
Drama psicológico Elenco: Sarah Snook, Jake Lacy, Dakota Fanning, Michael Peña Dirección: Kate Dennis, Minkie Spiro Disponible: ocho capítulos en Prime Video.
