JP Morgan ve la inflación cerca del 3% en marzo y «riesgos al alza» por la suba del petróleo

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El ritmo de la inflación empezó a encender luces de alerta en Wall Street. Después del baldazo de agua fría que significó el 2,9% de inflación en febrero, igual que en enero, el JP Morgan estimó que el índice en marzo se ubicará cerca del 3% por la suba de tarifas y advirtió sobre los «riesgos al alza» por la suba del petróleo producto de la guerra en Medio Oriente.

«Aunque aún faltan más datos de alta frecuencia, las subas de educación asociadas al inicio del ciclo escolar, junto con nuevos ajustes de precios regulados en electricidad, agua y combustibles, sugieren que el IPC general también se ubicará cerca de 3% mensual en marzo, pese a la desaceleración en alimentos», señaló en un informe.

El mayo banco de Estados Unidos llegó a esa conclusión pese a que para la primera semana de marzo, según sus estimaciones, el IPC de alimentos corre a un ritmo de 2% mensual, «moderándose» respecto del mes anterior. En febrero, había sucedido algo similar: los alimentos retrocedieron al 1%, pero la inflación núcleo se aceleró.

La entidad dio a conocer estos números en un informe titulado «Argentina, atrapada en un número» publicado el viernes, un día después de conocerse la inflación de febrero y el cierre de la gira de Javier Milei y Luis Caputo en Nueva York, donde buscaron seducir inversores y el Presidente se reunió con el CEO del JP Morgan, Jamie Dimon.

A su regreso, Caputo dijo que el dato le «preocupa», reconoció el impacto de la carne y tarifas, y estimó que la inflación podía quebrar el 1% en el segundo semestre. «Si no es agosto, será septiembre u octubre». Milei insistió este lunes en la Bolsa de Córdoba que están convencidos que la inflación de agosto «podría empezar con cero».

El gigante financiero es menos optimista. Calculó que la actualización de aumentos en precios regulados -tarifas de transporte y energía- y los precios «persistentemente altos» de la carne probablemente mantendrán la inflación mensual general por encima del umbral del 2% hasta comienzos del segundo trimestre de 2026.

«Como resultado, proyectamos que la inflación general promedie 2,5% mensual en el primer semestre de 2026, desacelerándose a 1,5% mensual en el segundo semestre, consistente con una inflación interanual de 26,5% en diciembre de 2026«, sostuvo en el informe al que accedió Clarín.

El número estimado por el banco para todo el año más que duplica el 10,1% anual previsto en el Presupuesto 2026. También supera las proyecciones que compartió el jueves el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en Nueva York, donde dijo que mantendrá la política de controlar la cantidad de dinero y que esperaba ir «muy rápido» al 20% anual.

Para la segunda mitad del año, la nave insignia de Wall Street señaló que a pesar de las «presiones persistentes» provenientes de precios regulados y alimentos, espera que la inflación núcleo se modere a 2,1% hacia el segundo trimestre de 2026 y que descienda a 1,1% hacia fin de año.

Pero advirtió que «los riesgos para la inflación continúan sesgados al alza» por la suba del crudo a nivel internacional. El barril Brent se mantiene en torno a los US$ 100, un nivel récord que en las primeras dos semanas de marzo hizo subir las naftas un 8% en los surtidores de la Argentina.

«A la luz de la escalada de tensiones geopolíticas y el consecuente aumento en los precios del petróleo, hemos ajustado al alza nuestra proyección de inflación en 0,3 puntos porcentuales, suponiendo un traslado parcial de los precios internacionales y una corrección limitada del impuesto a los combustibles», afirmó.

En ese marco, el JP Morgan estimó que en un escenario de convergencia plena, que incorpore tanto el aumento del precio internacional como una actualización completa de los impuestos, «podría tener un impacto inflacionario de hasta 1 punto porcentual».

Por último, de cara al futuro, la entidad aseguró que «una nueva baja de la inflación hacia un rango de 10%–15% requeriría desmantelar los controles de capital aún vigentes, impulsar nuevas reformas —con énfasis en recortes de impuestos a nivel nacional y provincial— y completar el proceso de corrección de precios relativos».

Bausili reconoció el jueves que hoy hay dos controles cambiarios «fuertes» en Argentina, uno para que los no residentes saquen su dinero de Argentina, en particular los inversores financieros, y otro para que las empresas operan en el mercado de cambios oficial no puedan hacerlo en el paralelo.

«Es engorroso, es un sistema altamente controlado, pero no está afectando la capacidad de las empresas para operar normalmente, ni está afectando la capacidad de la economía para seguir funcionando», afirmó el funcionario.

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